¿Cuál fue el último equipo sudamericano en campeonar el Mundial de Clubes?
El dominio europeo parece imposible de romper, pero en 2012 un equipo sudamericano logró hacer historia.

El dominio europeo parece imposible de romper, pero en 2012 un equipo sudamericano logró hacer historia.

Desde que la FIFA instauró el Mundial de Clubes en el año 2000, los equipos sudamericanos han tenido momentos memorables enfrentando a los gigantes europeos. Sin embargo, con el paso del tiempo, la supremacía del Viejo Continente se ha hecho más evidente, relegando a los clubes de Sudamérica a un segundo plano. En este contexto, la pregunta resulta válida: ¿cuál fue el último equipo sudamericano en consagrarse campeón del Mundial de Clubes?
La respuesta nos lleva a Brasil y al año 2012. Corinthians fue el último club sudamericano en levantar el trofeo tras vencer al Chelsea en la final disputada en Yokohama, Japón. Aquel equipo, dirigido por Tite —quien años después tomaría el mando de la selección brasileña—, realizó un torneo impecable, demostrando solidez defensiva, oficio y temple en los momentos clave.
La final ante el Chelsea, campeón de la UEFA Champions League 2011/2012, fue una verdadera batalla táctica. Corinthians apostó por el orden y el contragolpe, mientras que el equipo inglés, entonces dirigido por Rafael Benítez, intentó imponer su jerarquía individual. El gol del triunfo llegó en el minuto 68, gracias a un cabezazo de Paolo Guerrero, el delantero peruano que ya había marcado en la semifinal ante Al Ahly de Egipto.
La figura de Guerrero fue determinante para aquel título. No solo por los goles, sino también por su presencia en el área, su capacidad para aguantar balones y su experiencia internacional. Gracias a su actuación, Guerrero se convirtió en el primer futbolista peruano en marcar en una final del Mundial de Clubes y en consagrarse campeón.

Desde entonces, ningún club sudamericano ha logrado replicar aquella hazaña. Fluminense, Palmeiras, Flamengo, Gremio, River Plate, San Lorenzo y otros equipos han llegado a la final en las ediciones posteriores, pero siempre han terminado cediendo ante los campeones europeos, que no solo cuentan con planteles más valiosos, sino también con una estructura financiera y deportiva que marca una amplia diferencia.
La distancia entre Europa y Sudamérica en el fútbol de clubes se ha ampliado en la última década. Mientras los equipos europeos retienen a sus figuras y refuerzan constantemente sus planteles, los clubes sudamericanos se ven obligados a vender a sus talentos a temprana edad, debilitando así sus posibilidades de competir de igual a igual.
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El título de Corinthians en 2012 representa, hasta hoy, la última gran resistencia del fútbol sudamericano en un torneo cada vez más dominado por Europa. Aquel equipo brasileño mostró que, con orden, compromiso y una estrategia bien ejecutada, aún es posible competir ante las potencias europeas.
Con el nuevo formato del Mundial de Clubes implementado este 2025, donde participan más equipos y se está disputando durante varias semanas, el reto para los clubes sudamericanos es aún mayor. Pero la historia de Corinthians sigue siendo un faro de esperanza: el recuerdo de que, aunque cada vez más difícil, todavía se puede soñar.
