Bernardo Cuesta y la cima que tardó 52 años en cambiar de dueño
El delantero argentino marcó un doblete frente a Moquegua, alcanzando los 198 goles para el cuadro dominó.

El delantero argentino marcó un doblete frente a Moquegua, alcanzando los 198 goles para el cuadro dominó.

Hay carreras que se explican por picos de rendimiento y otras por continuidad. La de Bernardo Cuesta pertenece a la segunda categoría. Frente a CD Moquegua, el capitán de FBC Melgar marcó el doblete que lo llevó a los 198 goles oficiales y lo convirtió en el máximo artillero histórico del club. No fue un destello aislado ni una cifra casual. Fue la consecuencia de muchos años sosteniendo un rol protagónico en Arequipa.
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Durante 52 años, los 197 goles de Eduardo ‘Patato’ Márquez parecían una frontera definitiva. Varias generaciones lo intentaron sin éxito y el registro adquirió carácter mítico. Cuesta lo persiguió sin declaraciones grandilocuentes y sin convertirlo en obsesión pública. Lo hizo a su manera, partido tras partido.
Ante CD Moquegua, el primer tanto lo colocó a la altura de la marca histórica. El segundo rompió la barrera y reescribió el libro estadístico del club. Cada movimiento dentro del área tuvo la carga de los años acumulados. El estadio comprendió que no presenciaba un gol más, sino el cierre de una larga persecución.
¡198 y contando…! ⚽❤🖤 Llegaste a Arequipa 🗻 en el 2012 y no paraste hasta convertirte en ÍDOLO y en el MÁXIMO GOLEADOR EN LA HISTORIA DEL CLUB. 👏👏 ¡FELICITACIONES CAPITÁN y que vengan muchos goles más! #BernardoCuestismo#RugeMelgar#LaRojinegraONada pic.twitter.com/YvE46qF1P7
— FBC Melgar (@MelgarOficial) February 16, 2026
Ese doblete no fue circunstancial ni decorativo. Representó la regularidad de un delantero que aprendió a convivir con la presión. Superar un récord que resistió medio siglo exige constancia, liderazgo y presencia en momentos determinantes.
Cuesta llegó en 2012 como una apuesta extranjera que con sólo 23 años buscaba continuidad. No tenía el rótulo de figura consagrada ni el respaldo de una gran transferencia. Melgar necesitaba gol y estabilidad competitiva en un proceso de reconstrucción. El vínculo comenzó como una oportunidad profesional y terminó convirtiéndose en identidad compartida.
Su crecimiento fue progresivo, pero siempre sostenido. Entendió la exigencia de la plaza arequipeña y asumió responsabilidad en partidos clave. El título nacional de 2015 consolidó su lugar como referente del proyecto. Desde entonces, su nombre dejó de asociarse a un refuerzo y pasó a representar una etapa.
A lo largo de los años, Cuesta fue protagonista en los títulos del Clausura 2015, el campeonato nacional 2015, el Clausura 2018 y el Apertura 2022. Su influencia no se limitó al área rival. También fue capitán y guía en procesos de transición.
Hubo salidas temporales, regresos y lesiones que exigieron reconstrucción física y mental. Sin embargo, siempre volvió para asumir liderazgo y continuidad. En un contexto donde los proyectos suelen fragmentarse, eligió permanencia en una ciudad que volvió su hogar. Los 198 goles lo colocan en la cima estadística, pero su legado real está en haber sostenido una era completa en Melgar, trascendiendo como jugador rojinegro a una leyenda y un ídolo para todos los fanáticos arequipeños.
